23 de marzo de 2012

En una película, ¿influye mucho la banda sonora o solo te fijas en el contenido de la misma?

No porque no tenga buena banda sonora va a ser una mala película, pero si tiene una buena mucho mejor

y dale

18 de marzo de 2012

¿Alguna persona que necesite urgente la incorporación de un botón de 'MUTE'?

¡Mi vieja! Por dios, callen a ésa mujer

y dale

¿Qué opinás sobre la censura?. Explayate lo más que puedas. Si no tenés ganas de responder, dame una razón por la cuál los norteamericanos se lavan los dientes y luego van a desayunar.

Me parece una mierda porque la mayoría de las censuras oficiales que se hacen en la música o en la televisión son completamente innecesarias. Me compré el primer disco de SoaD y estaban censurados todos los "fuck" y los "shit", y si le silenciás eso, le estás sacando un cuarto de la letra. Es una cagada escucharlo con las censuras, y así cómo pretenden que no vaya y me lo haya descargado del hoy difunto Megaupload que descanse en paz...

y dale

17 de marzo de 2012

¿Por qué creés que la gente prefiere Metallica antes que Megadeth? ¿Cómo se llama esa enfermedad?

No tengo ni idea. Supongo que al fin y al cabo es simplemente un tema de preferencias: el gusto popular prefiere a Metallica. Y yo no tengo nada contra Metallica pero... colorado forever (L)(L)(L)

y dale

15 de marzo de 2012

¿Qué tipo de delivery podría ser aún mejor que uno de cigarros?

De forros. Sobre todo cuando te acordás en el momento menos apropiado y quién mierda tiene ganas de ir a comprar, ahí aparece... THE CONDOM BOY con toda una selección de profilácticos para usted y su señora
¡Oh, gracias chico de los condones, nos has salvado!
¡De nada, picarón!
Y ahí se va con una música re punchi de fondo

y dale

¿Están listos chicos?

¡Sí, capitán, estamos listos!
Increíble lo involuntariamente automática que fue mi respuesta.

y dale

20 de febrero de 2012

[...]

Después de cierto tiempo en el que uno realmente no sabe qué escribir, después la cuelga y deja abandonado su querido espacio hasta que un día a las seis y cuarto de la mañana, luego de haberse tomado un café lo cual fue un terrible error porque incrementó innecesariamente mi energía y ahora no sé qué carajo hacer,... aquí me encuentro.
Estoy a punto de batir mi récord de "tiempo sin salir de mi casa" hasta que alguna que otra muchacha me invita a algún que otro lugar para hacer alguna que otra cosa. La evité lo suficiente, inclusive empleando excusas tan estúpidas que me daba vergüenza usar, y no podía decirle que no. En determinado momento, hay que ceder. Así que tuve que bañarme (de lo cual también llevaba tiempo sin hacer, a punto de batir otro récord), ponerme ropa decente y salir de mi casa. Por supuesto, fui afrontando la situación como una campeona durante el transcurso hasta unos... quince minutos. ¡Qué no casualidad, encontrarnos con un grupo de pendejos y pendejas que conocemos en medio de la calle! Ahora vamos a tener que estar con ellos, buenísimo.

Suele pasar a veces, y con a veces me refiero a dos mil quinientas veces consecutivas y es sólo una aproximación. Si hubiera sustancias tóxicas, quizás valdría la pena. Pero no, porque aquellos pendejos y pendejas eran del colegio católico y cómo se atreverían a hacer tal cosa. Cuando los temas de conversación surgieron, es un deja vú tras otro: que te acordás de ése día, qué cuántas pijas habrá chupado Nombre Censurado a éstas alturas, que si me chuparías la pija a mí. No se preocupen, ése tipo de charlas sí las pueden tener los niños del colegio católico. Y después cuando finalmente los convencés a conseguir algunas de las nombradas sustancias tóxicas, nadie se anima a consumirlas. ¿Y quién se tiene que fumar todo, en cuestión? Sí, sí, sí, sí.

Lo que sigue es historia. Llegás a tu casa luciendo físicamente lo más parecido a un zombie, te comés el sermón de parte de el viejo o vieja presente, etcétera, etcétera, etcétera. Qué aburrida que puede ser la gente a veces. En fin, no me pienso volver a bañar en vano, voy a batir aquél récord.

17 de noviembre de 2011

Un dilema


I saw you out there yesterday 
What did you want to say 
A master piece of DNA 


En realidad no tengo nada que hacer...
Literalmente hablando, lo anterior es mentira. En el momento de estudiar me doy cuenta la poca fuerza de voluntad que tengo. ¡Claro, de repente me dan ganas de hacer todo! ¡Me dan ganas de dibujar, de escribir, de escuchar toda la discografía de los Peppers, hasta de limpiar! Total, tengo tiempo de sobra, estudiar lo puedo hacer después. Y pasan los minutos, las horas, los días. Con toda sinceridad, desde el fondo de mis tripas, la realidad es que me chupa un huevo que sea la anual y que tenga que aprobarla sí o sí. Quisiera que me importe y estudiaría, pero lamentablemente no es así. Hay que adaptarse a la cruel verdad. Me encantaría poder estudiar y saber todo pero, para mi mala suerte, me parece mucho más entretenido mirar las partículas que flotan en el aire que se ven cuando entra un rayo de luz por la ventana. Y, aunque ya sean casi las doce de la noche, sean alrededor de quinientas mil cincuenta y dos hojas para estudiar y yo no sepa absolutamente nada de nada-ni siquiera los temas del examen-así y todo, todavía me cuestiono entre mis dos posibilidades: ¡es ahora o nunca!, ¿...estudio o me hago la paja...?
El resto lo dejo implícito. 

1 de noviembre de 2011

Mi mamá no me dejaba



Me pongo a pensar que yo sí tuve charlas con mi mamá aunque no me acuerde ninguna. Que sé que ella me quiso avisar, que sé que ella me habló y me dijo que consumir drogas estaba mal, que fumar estaba mal, que hablar con gente desconocida estaba mal. Entonces me pregunto qué es lo que pasa con todo eso, ¿en qué momento nos volvemos tan hipócritas? Sí, sí, que de chiquitos decimos que no lo vamos a hacer nunca nada de eso, no, mamá, no lo voy a hacer, si está mal y yo lo sé. Lo prometemos con la más pura inocencia y así no es nuestra culpa que vos te lo creas también. ¿Cómo se dan vuelta tan rápido las cosas? En el momento que te acordás de las charlas con mamá y de las promesas resulta ser el mismo instante en que recordás que tenés guardado tres kilos de cocaína en tu mesita de luz y unos porros en la bolsillo más chico de la mochila mientras le estás haciendo un pete a un camionero para que preste unos pesos para comprar cigarrillos. Bueno, no, quizás no tanto... pero mamá lo sabe, sabe de lo tuyo y no dice nada. Mamá no es boluda. 

Entonces, me pongo a pensar y pregunto, si uno se termina de pasar por el traste todas las charlas con mamá, las promesas hechas de chiquito y las enseñanzas de lo bueno y lo malo, ¿por qué todavía cuando voy a un baño público, ese mismo traste por donde me pasé todo lo nombrado, no lo apoyo en el inodoro? ¿Enfermedades, bacterias? 
Porque cuando salíamos con mamá, ella me decía que no lo haga, porque otra gente ya se había sentado.

23 de octubre de 2011

Por ser educada

(hablando de la película "El Cisne Negro")
Yo: Sí, está buena. La tuve que ver dos veces porque la vi por internet y la primera vez se me cortó...
Profesora de inglés: ¿Dónde te habías quedado? 
("...en la parte que Mila Kunis se la chupa a Natalie Portman")
Yo: No me acuerdo,...un poco más de la mitad, por ahí...